Jimena siempre fue una niña super tecnológica. A los dos años ya encendía ella sola el toca discos y con el mando a distancia pasaba las canciones hasta llegar a su favorita.
A los 4 comenzó a usar el ordenador, el de su padre. Estaba aprendiendo a escribir y le parecía totalmente mágico aquel aparecer de las letras negras sobre el fondo blanco.
- ¿Mamá, barco se escribe con la b grande o la pequeña?
- Con la grande, Jimena.
- ¿La de dos barrigas?
Cuando descubrió el Google Earth se quedó fascinada, podía pasarse horas y horas navegando, haciendo girar el globo terráqueo. Se paraba en la Acrópolis o en las Galápagos y preguntaba:
- Papá, ¿aquí que pone?
Resulta que Jimena lleva recorridos 39 mil quilómetros en su vida (sólo tiene 5 años) y su padre le ha prometido que muy pronto le regalará una bola del mundo de verdad, para ella sola. Jimena se muere de ganas.
¿Dónde está Jimena?
Un día Raquel, su profesora, le encargó que averiguara cosas de Kinshasa, que en el colegio era el día de la solidaridad y entre todos iban a fabricarles una escuela a los niños de allí.
Así que Jimena llegó a casa y le preguntó a papá que dónde estaba aquella cosa, Kinshasa.
- Yo creo que está en Kenia, Jimena, pero vamos a buscarlo.
No estaba en Kenia, sino en la República Democrática del Congo. ¡Papá!
Papá tenía mucho lío, así que dejó sola a Jimena y ella se fue por el Google Earth hasta Kinshasa, sin que nadie se diera cuenta. Allí recorrió el bulevar Lumumba, se paseó por La Gombe, llegó hasta la orilla del río Congo y cogió unas flores para su madre, amarillas y blancas.
También recogió unas cuantas palabras en Lingala, como en su día hiciera Moratinos:
- “Nkombo na ngai Jimena”, que como os podréis imaginar, significa “Me llamo Jimena”.
Volvió para la cena, sin que hubiera tiempo de asustarse, que Jimena siempre ha sido una niña muy buena.
Y menos mal que se llevó la cámara, que si no, nadie se lo hubiera creído. Se trajo unas fotos estupendas - yo le ayudé a ponerlas en su pared- pero lo raro es que no les dio mucha importancia, ¿por qué?.
Lo supe esa noche, al acostarla, después de rezar con ella:
- Papá, yo creo que en Kinshasa nos están engañando un poco.
- ¿Por qué lo dices, Jimena?
- Porque no son pobres
- ¿Cómo?
- Sí, que tienen rascacielos, yo los he visto.
To ko monana sina! (Nos vemos pronto)
Notas:
Siguiendo a la RAE, llamo fuga a todo abandono inesperado de lo cotidiano.
Si alguien necesita más vocabulario en Lingala, puede empezar por aquí: Lingala para principiantes

Qué genial!
A mí también me encanta viajar y de pequeño (tengo casi tu edad, entonces no había Google Earth) me pasaba horas mirando los atlas...
seguro que Jimena, de mayor, es tan viajera como tú y como yo.
Salu2
Me encanta el espíritu de Jimena! Que niña más linda... Me chifla!
Para aquellos que somos "teckies" (siempre lo pronuncio pero creo que es la primera vez que lo escribo. Se hace así?? :)), esto nos hace pensar que:
a) he nacido con... 30 años de adelanto!
b) qué suerte tienen mis hijos!
c) qué poco me queda para parecerme a mis padres, cuando yo, con 15 años, les enseñaba -no sin sorna- a programar el video
en fin, que es ley de vida. Y si encima, esta ley viene cargada de tantos nuevos internet's, google's, youtube's y wii's, compañeros, en breve -si no ya mismo- pareceremos totalmente analfabetos-tecnológicos de cara a nuestros hijos :-)
Con lo que me gusta viajar, ay si me hubiesen dado un google earth y un GPS con la edad de Jimena.
Voy contigo!
Seguro que Jimena se "fuga" con frecuencia a lugares maravillosos que no son accesibles desde Internet. ¿Serás capaz de conseguir que te cuente sus fugas? ¿Nos dejarás participar de ellas? Besos para ambos.
Lo interesante sera cuando pregunte de Lumumba. El Congo, "Democratico"? nunca lo has sido y a ver cuando lo sera. El pueblo de Congo sufre no solo de ser miserable en un pais arruinado, sino de serlo con tantas riquezas. Pobre por la depredacion de todos los poderosos desde que su independencia le fue robada con el asesinado de Lumumba. Las cosas son muy complejas. Eso seguro que Jimena lo entendera un dia. Son tantos los pobres en el propio Madrid o en la mismisima Nueva York, y eso a pesar de los rascacielos...
Men encanta el espíritu aventurero de Jimena, pero me asusta lo pronto que se ha dado cuenta de que siempre nos engañan... con lo que sea.