1. Me encanta Spielberg porque es el gran renovador del cine moderno, desde el primer Indiana Jones hasta el cuarto, que estoy deseando ver. Spielberg llegó en un momento malo para el cine y lo volvió a centrar en el entretenimiento, la diversión y el espectáculo. A veces le han acusado de banalidad, pero él nos ha dejado joyas profundas como el Color Púrpura, la Lista de Schlinder o Salvar al Soldado Ryan, entre otras.

2. Me encanta Spielberg porque es un gran trabajador, jamás ha dejado de dirigir, producir o ayudar a que se hagan más y más películas.

Pero no sólo ha hecho películas, también se ha embarcado en otras aventuras, como por ejemplo colaborar con los juegos olímpicos de Pekín, hasta hace poco, en que renunció, por el apoyo chino a los musulmanes del Sudán, los de la masacre de Darfur. Lo podéis ver aquí.

3. Me encanta Spielberg por lo que ha hecho, mandar a los chinos a paseo, que ya está bien.

Sin ánimo de ser exhaustivo, Sudán tiene un 60% de población musulmana que no sólo está apropiándose de las riquezas sino que últimamente está procediendo directamente al exterminio del resto, lleva más de 200 mil muertos y 2 millones y medio de desplazados.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha intentado meterles mano pero ¡Oh! Sorpresa, China se ha opuesto.

¿Por qué?

PORQUE CHINA ES EL MAYOR PROVEEDOR DE ARMAS DE SUDÁN

Y DE TODA ÁFRICA

¿Cómo?

Resulta que los mayores traficantes de armas con África no son los USA, ni Francia, ni Bélgica, ni ningún otro país europeo, ya no.

Ahora es China la que inunda de armas a los países africanos a cambio de sus materias primas.

China, el país que lleva 50 años ocupando y destrozando el Tibet, apoyando el régimen totalitario de Corea del Norte, amenazando a Formosa y, la última, reivindicando Mongolia como territorio Chino. Ya es hora de que alguien les mande a paseo, sobre todo si, como Spielberg, no es nada sospechoso de ser Budista.

Desde Al hilo de queremos dejar claro nuestro apoyo a Steven Spielberg y nuestra oposición a la política exterior china, especialmente la represión sangrienta de las últimas manifestaciones en el Tíbet.

Nos encantaría que muchos otros siguieran el ejemplo de Spielberg y que los chinos se comieran sus juegos con patatas.

FUERA CHINA DEL TÍBET ¡YA!