Un día estaba en mi clase como profesor de UCLA (University of California in Los Angeles) hablando no recuerdo de qué, cuando una estudiante mejicana mestiza y bastante bien parecida alzó la voz y con los ojos iracundos dijo sin venir a cuento:

-Ustedes, los españoles, fueron nefastos para América. Destruyeron las grandes culturas indígenas, cometieron genocidio, asesinaron, violaron, expoliaron...

Yo le dije: Señorita, Seguramente todo lo que usted dice, es verdad. Pero no fuimos 'nosotros'. Fueron 'ustedes'.

Pero ¿usted no es español?

Sí, señorita. Pero yo desciendo de una familia de campesinos aragoneses que nunca salieron de España. En cambio, me parece muy probable, por sus rasgos, que usted lleve sangre de 'aquellos' españoles.



Estas son las palabras con las que Ramón J. Sender comienza el libroTúpac Amaru, su versión novelada de la vida del último inca del Perú.

Al hilo de
Yo opino lo mismo que Sender, que la mayor parte de los españoles que fueron a América se quedaron allí y que, por tanto, los sucesores de aquellos españoles son los americanos de hoy y no nosotros.

Pero no es sólo de eso de lo que os quería hablar, sino de otra cosa, de

Responsabilidad:

¿Habéis encontrado algún artículo en el código penal que exiga responsabilidad a los hijos por los delitos de sus padres? ¿Y en el código civil?

Resulta que nuestras leyes consideran que todos somos responsables de nuestros actos, ni se nos ocurre que los delitos de un padre deba pagarlos su hijo.

Y sin embargo, cada vez que se habla de la conquista de América se insiste en las tropelías de los españoles y, lo que es peor, se da por hecho que aquellos españoles son los de hoy e incluso se insinúa que debiéramos efectuar algún tipo de compensación.

Por favor, señores, seamos serios y asumamos cada uno la responsabilidad que nos corresponde, afrontando nuestras tareas de hoy, que no son pocas.

Por cierto, en el código civil sí hay un artículo que habla de la responsabilidad que sí tienen los padres cuando un hijo causa daños a terceros.