Introducción
Thomas Sowell nos propone una teoría de las Visiones parecida a la de Ortega en Ideas y Creencias, pero la usa de muy distinto modo, como punto de partida y no como puerto de llegada. Sowell se remanga y entra en el detalle de los conflictos políticos y económicos, en las distintas maneras de concebir la igualdad, la justicia y, sobre todo, la libertad.
Detalle
Como decía Ortega: Las ideas se tienen, en las creencias se está. Las creencias (visiones según Sowell) son las grandes síntesis que utilizamos en nuestra comprensión de la realidad, nuestro punto de partida, nuestra perspectiva. Porque la realidad es demasiado compleja para abarcarla con la mente.
Las visiones son siempre simplificaciones del mundo real, mapas que nos permiten guiarnos. Sirven de base a nuestras teorías (Ideas) y a nuestras acciones (Políticas, por ej.). Porque los hechos nunca hablan por sí mismos.
Las dos principales perspectivas que imperan hoy en el mundo son la conservadora y la revolucionaria, que también podemos llamar restringida o ilimitada
Su primer punto de partida es la concepción de la naturaleza humana, veamos qué afirman sobre ella las dos visiones:
La naturaleza del hombre: Perspectiva conservadora
La naturaleza del hombre presenta restricciones, es decir, es fija y no modificable. El hombre es como es, siempre lo ha sido y siempre lo será, con sus virtudes y defectos.
Como no es posible, no vale la pena intentar cambiar al hombre, sino crear instituciones que permitan alcanzar los mayores beneficios morales y sociales posibles, dentro de las limitaciones de la naturaleza humana.
Para ello es importante discernir entre el ser y el obrar del hombre. Las instituciones no pueden convertir en bueno al hombre malo pero sí pueden influir en que sus obras sean buenas o, al menos, en que no sean malas.
El concepto clave para ello será el del acuerdo o compromiso, el hombre actuará bien para obtener recompensas a su comportamiento.
Las instituciones creadas al efecto, por ser humanas, también tendrán sus limitaciones, sus virtudes y sus defectos.
La naturaleza del hombre: perspectiva revolucionaria
No presenta restricciones. El hombre es bueno a priori, es capaz de renunciar a su egoísmo y de pensar más en los demás que en su propio yo.
Pero el hombre está corrompido por los prejuicios, las pasiones artificiales y las costumbres sociales, es decir, los vicios sólo son el producto de las instituciones sociales (Rosseau).
Vale la pena cambiar al hombre, inducirle a ser bueno porque sí, en lugar de inducirle al bien mediante recompensas o castigos. Vale la pena generar decretos que cambien las cosas.
Al hilo de …
Thomas Sowell desarrolla y aplica su planteamiento a muy distintos problemas, tanto políticos, como económicos y os recomiendo sinceramente que leáis las escasas 200 páginas de su ensayo.
Por mi parte prefiero dejar abierto el tema planteando una serie de preguntas que os invito a responder:
¿Cómo se adquiere el conocimiento necesario para tomar las decisiones sociales?
Dicho conocimiento, ¿puede ser adquirido por un solo hombre o por un grupo reducido o, por el contrario, está disperso en toda la sociedad?.
¿La base de ese conocimiento de los asuntos sociales reside en la razón pura o en la experiencia?
Fijémonos que de las respuestas que obtengamos podremos deducir cosas cómo cuál es el régimen político más adecuado, quién debe tomar las decisiones sociales, cómo debe tomarlas, qué límites se deben poner a su aplicación, etc. etc.
Enlaces interesantes
Página de Thomas Sowell
Comentario de Daniel Rodríguez Herrera en Libertad Digital, sabroso.
La misma reseña, en Liberalismo.org
Extenso comentario al libro por parte de Adolfo Rivero Caro
Pagina referida a Thomas Sowell en Liberalismo.org

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