Cae la noche en Navacerrada, despacio, muy despacio. Estamos en los días más largos del año, esta noche no va a haber luna y además, Venus está madrugando, la tarde no parece tener fin.
Ando en un curso de verano, uno de economía, "Confianza contra la crisis" se llama, de la Fundación FAES.
Esto de las fundaciones es algo difícil de entender, sobre todo para aquellos que ven la economía como puro cálculo (económico), en lugar de verla como una reflexión sobre las decisiones humanas.
En una de estas decisiones sin ánimo de lucro me he pasado un viernes, un sábado y hasta un domingo (Sí, un domingo, y a las 10 de la mañana), navegando entre conferencias, debates, ideas, posturas y, sobre todo, personas.
¿Qué hemos hecho?
Hemos hablado de la crisis, por supuesto, dedicando mucho tiempo al diagnóstico y algo menos al plan de acción, al cómo generar esa confianza que es necesaria. Yo voy a apuntar aquí lo que más me ha llamado la atención:
- Quizá no sea tan necesario salvar todo el sistema financiero, es decir, todos los bancos y/o cajas. Después de todo, lo importante es que se concedan créditos ¿o no?
- La regulación ha sido incorrecta y no escasa, o al menos eso decían la mayoría de las voces del Campus, frente a la opinión mayoritaria, que afirma lo contrario.
- Debemos reformar el mercado de trabajo, lo cual no significa necesariamente abaratar los despidos y, mucho menos, hacerlo ahora.
- Aún más importante, debemos mejorar el sistema educativo (mediante una reforma aún más profunda).
- Por último: Una crisis como esta es siempre una gran oportunidad para mejorar el funcionamiento del sistema económico, y los políticos no siempre se atreven a hacerlo.
Al hilo de
Pero yo creo que la esencia del curso ha estado en la creación de un espacio y un tiempo para la reflexión, para que cada uno elaborara, expresara y discutiera sus propias opiniones. El Campus no ha sido una clase magistral para fijar contenidos en los asistentes.
De hecho, a mí me parece que esto de las fundaciones o de las ONGs ilustra sobremanera el concepto de economía de la oferta, al menos como yo lo entiendo: el emprendedor inventa y crea nuevos productos o servicios para ofrecerlos al público, casi siempre sin esperar algo concreto a cambio, sin comerciar nuestro esfuerzo por una recompensa cierta. El intercambio (mercado) es secundario.
De este modo, la clave del progreso humano estaría en liberar recursos, en quitar obstáculos a todos los "generosos" para que pudieran inventar, innovar, crear, emprender, construir... Aquí podéis ver la reseña de uno de los principales impulsores de esta teoría: "Riqueza y Pobreza" de George Gilder.
Puede parecer ingenuo, pero yo pienso que todo escritor escribe mucho más allá del dinero, al igual que todo músico, no digamos un poeta. Creo que todo ser humano tiene el impulso de crear, de construir, de ofrecer su obra al resto de la humanidad.
De hecho, si realmente somos serios, el cálculo económico, tan denostado, no es nunca el que decide qué hacer, el impulso que nos mueve a la acción. Una vez que tenemos una idea, el análisis económico es tan sólo el método que nos dice el cómo, el que nos indica el camino más adecuado para llegar al objetivo elegido.
Final
Bueno, os dejo que en Navacerrada el cielo ya está lleno de estrellas y hace una noche espléndida, como para dejarse de tantas ideas y ponerse a pasear con una chica bonita.
Claro que ese es otro tema.
O quizá no.
¡Hasta pronto!
