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La Coctelera

Categoría: Historia

España y la usura (Fuga de capitales)

Me dice un amigo que la usura se inventó en España, y aunque es cierto, no es lo que parece, no es que tengamos exceso de sangre judía ni nada de eso. El problema fue que en la España del XVI, cuanta más plata llegaba de las Indias menos valía la que aquí había, de modo que se hizo casi obligatorio que los préstamos tuvieran interés, si querían poder comprar lo mismo con lo devuelto que con lo prestado.

Antes de inventarse América los precios en España y en Europa llevaban mil años bastante estables, y se podía devolver la misma cantidad de dinero que se hubiera pedido, pues no había "inflación" que la menoscabase, por eso estaba tan mal vista la usura.

La llegada de la plata de Méjico y del Perú complicó todas las cosas, volviendo locos los precios del mismísimo dinero, cosa hasta entonces nunca vista. Viendo que en un año dichos precios llegaban a subir del 10 al 15 %, los prestamistas pidieron permiso para cobrar intereses por los préstamos, es decir, para practicar la usura y los primeros que lo hicieron fueron españoles.

- Y esos prestamistas ¿de dónde sacaban el dinero?

Pues... la verdad es que por aquel entonces no había nada parecido a lo que hoy es el banco central, es decir, alguien que se dedicara a fabricar dinero para regalárselo a los bancos. Lo más que había era tesoreros reales que compraban oro y plata y acuñaban monedas, poniendo en ellas el sello real.

¿De dónde sale el dinero que nos prestan los bancos?

En los principios del capitalismo, si yo tenía dinero y quería guardarlo en seguro, lo llevaba al banco, y allí lo introducían en una caja fuerte, lo dejaban quietecito, y me cobraban por ello (O sea, lo que hoy llamaríamos depósitos bancarios).

Por otro lado, si yo tenía una buena idea de cómo ganar dinero pero no disponía de una mínima cantidad inicial, necesitaba encontrar un socio capitalista que creyera en mi idea y se asociara conmigo, no existía la posibilidad de acudir a un banco y solicitar un crédito.

Entonces llegó un banquero, probablemente sevillano, y tuvo una feliz idea: usar el dinero depositado para prestárselo a otro y obtener beneficios. ¿Suena bien, verdad? Bueno, pues ahí está de donde sale el dinero que prestan los bancos: de la propia gente.

Deuda pública y otras cosas

De aquel tiempo viene también el primer boom de la Deuda Pública, cuando Carlos I multiplicó las cantidades solicitadas como préstamo, emitiendo una gran cantidad de papelitos en los que "juraba" devolver dichas cantidades. A los papelitos se les llamó juros y funcionaron bastante bien hasta la primera bancarrota, ya en tiempos de Felipe II.

De poco tiempo después es otra idea genial: crear una sociedad muy grande para comerciar con las Indias, romperla en trocitos y vender cada trozo a una persona distinta, es decir, en "acciones", todo ello en un lugar que dio en llamarse "Bolsa", en Amsterdam.

Bueno, no quiero entreteneros más. Todas estas historias tienen algo en común: los "vendedores" deben tener buena fama y los compradores confianza suficiente, pues si no, nadie deposita dinero en el banco, ni compra deuda pública, ni invierte en acciones.

Fuga de capitales

Y parece que es ahí donde está hoy el problema de España:

  • La bolsa cae en picado, pues los inversores prefieren llevarse el dinero e invertir en la bolsa alemana (la diferencia entre las dos bolsas en lo que va de año es de casi el 20%)
  • La deuda pública española se vende mal, tan mal que hace falta pagar por ella mucho más que la alemana (otra vez los alemanes).
  • Los bancos no consiguen gente que deposite dinero en ellos (por eso ofrecen depósitos con tan alta remuneración), mientras que las cajas están directamente asfixiadas.

En resumen, que en el país que inventó la usura cada vez tenemos menos crédito.

Esperemos por lo menos que llegue pronto el buen tiempo

Por tierras cátaras (Fuga catalana)


 Estoy en el camino de Toulouse a Carcasonne, a la altura de Muret. La mañana está magnífica, azul, sin una nube, los campos de girasoles están ceñidos de robles. ¡Qué distinto es este Sur, el de Francia, el Midi!

- ¿Qué son los cátaros?

- ¿Cómo?

- Ese cartel dice que estamos en el País Cátaro ¿Qué son los cátaros?

Mónica pregunta abriendo sus ojos oscuros, grandes, inquisidores.

Mónica es catalana y me pregunta a mí, un madrileño, por la aventura cátara, uno de los momentos cumbre de la historia de Cataluña, el instante en el que, fuerte, segura y potente, duda entre derramarse al norte de los Pirineos o al sur del Ebro.

- Los cátaros eran herejes. Unos herejes un tanto singulares, pues defendían unas ideas muy extraviadas en cuanto a la doctrina pero abogaban por unas costumbres sencillas y puras. Fíjate que les llamaban "les bons homes", los buenos hombres. También se les conoce como albigenses, pero su ciudad principal fue Toulouse, no Albi.

- ¿Y de cuando son?

- De finales del siglo XII y principios del XIII.

- ¿Y qué hicieron, por qué son tan importantes?

Los ojos de Mónica siguen muy abiertos, como dos grandes inquisidores.

- Son importantes porque si Cataluña y Aragón hubieran ganado la guerra cátara es muy posible que hoy no estuvieran en España. El triunfo en Occitania les habría llevado hacia el Norte, a formar un gran reino provenzal o algo parecido.

- Y nosotros no nos habríamos conocido ¿no?

- Posiblemente no.

Los inquisidores de Mónica me piden más.

- Siguiendo con la historia, fue aquí mismo, en la batalla de Muret, donde Pedro II el Católico termina con su muerte la fuga catalana por el Midi. Después de la derrota, su hijo Jaime I, el Conquistador, volcará sus esfuerzos al sur del Ebro, entrando de lleno en España y conquistando Valencia, Mallorca o Murcia (que regala a su primo y amigo castellano, Alfonso X el Sabio) y extendiendo sus lazos hasta Sicilia, mientras que Francia, al hilo de la cruzada, se hace dueña de casi todas las tierras al norte de los Pirineos.

- Por otra parte, los cátaros proponen volver a las costumbres sencillas, alejadas de los excesos y de la corrupción de la época. Esta propuesta tuvo gran impacto en la cristiandad: por poner un ejemplo, es por estos mismos años que el poverello de Asís, San Francisco, funda la orden de los franciscanos.

Mónica sigue escuchando, así que yo sigo hablando.

- Otra de sus grandes innovaciones es el papel que asignan a las mujeres, totalmente equivalente al de los hombres. Creo muy posible que este sea el origen del trato diferencial que recibe la mujer en Occidente. Al menos, yo siempre me he imaginado al joven Dante, que también estuvo por aquí, empapándose de estas ideas y llevándolas hasta Italia.

Mónica sigue atenta, pero intuyo que debo ir acabando con mi historia, antes de que empiece a aburrirse (ella y vosotros).

- Por último, es precisamente contra la herejía cátara que se funda la Inquisición, que tan funesta fama alcanzará en los siguientes siglos.

Al oír la palabra Inquisición, los inquisidores ojos de Mónica se relajan en una sonrisa y se derraman por los fértiles campos del Midi en esta mañana tan azul: ¡Qué bonito es este Sur, sobre todo en vacaciones!

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Evidentemente, dedico esta pequeña historia a todos mis amigos catalanes y más siendo hoy su gran fiesta. En cuanto a la información, por si a alguien le interesa, la he obtenido en su mayor parte de Jesús Mestre Godes.

 ¡Hasta pronto!

 

Sidereus Nuncius (Galileo y el telescopio)


En este año de 2009, se cumplen 400 desde que Galileo aceptara un encargo de la República de Venecia para construir una nueva arma que ayudara a la Serenísima a recuperar su poderío marítimo, bastante menoscabado por los turcos. El artilugio en cuestión consistía en un tubo de plomo y un par de lentes que permitían avistar al enemigo antes de que él lo hiciera y fue terminado por Galileo el 4 de agosto, recibiendo poco después el nombre de Telescopio.

Es por este motivo que el año 2009 ha sido declarado el Año Internacional de la Astronomía y como el acto de apertura se celebra hoy día 15 en París, vamos a repasar en nuestro blog algunos de los hechos destacados de aquella historia.

Galileo y el telescopio

Galileo se apoya en un invento previo patentado en los Países Bajos (aunque posiblemente fuera llevado allí por un catalán), con la diferencia de que su pericia para pulir lentes era bastante mayor que la de sus contemporáneos, incluido Képler, de modo que en apenas 5 meses consigue pasar de 3 a 30 aumentos.

En los primeros días de enero de 1610 Galileo apunta el telescopio al cielo y lo que ve le hace abandonar todos sus otros proyectos. Su dedicación es tanta que en poco más de 2 meses (el 12 de marzo) publica el libro que hoy da título a nuestro blog: La gaceta sideral (Sidereus Nuncius), en el que describe con detalle todas las maravillas que ha encontrado, y que en primera instancia supera sin problemas la censura e incluso es recibido con admiración por el Colegio Romano (de los jesuitas) en abril de 1611.

Qué encuentra Galileo

Cuando Galileo mira al cielo lo primero que descubre es que hay montañas en la Luna, es decir, que la Luna no es una esfera perfecta como afirmaba Aristóteles.

En segundo lugar descubre cuatro nuevos cuerpos orbitando alrededor de Júpiter, a los que bautiza como satélites Mediceos en honor a sus protectores los Médici de Florencia. Lo curioso de estos satélites es que su movimiento no se produce alrededor de la Tierra, como debiera ser según el sistema Ptolemaico, sino alrededor del propio Júpiter, como propone el sistema Copernicano.

Algo más tarde Galileo encuentra también las fases de Venus, que indican un nuevo movimiento heliocéntrico y no geocéntrico y unos meses después, las manchas solares, que muestran con claridad que el Sol no es tampoco una esfera perfecta.

Qué implicaciones tiene

1. Como ya hemos indicado, una parte de las observaciones de Galileo apuntala la teoría heliocéntrica de Copérnico, frente al sistema Ptolemaico imperante en la época.

2. Pero Galileo apunta más alto, contra la teoría aristotélica que afirmaba que el mundo sublunar era corrupto y que por encima de la Luna no existían el cambio, la generación, las imperfecciones o la corrupción. Galileo rechaza que el mundo este formado por dos partes totalmente distintas entre sí, con distintas leyes físicas gobernando cada una de ellas, anticipando así la gran síntesis Newtoniana.

3. Aún hay más: Galileo, como tantos otros genios renacentistas, está negando de manera explícita el principio de autoridad, anteponiendo su propia experiencia, lo que perciben sus sentidos, a lo que enseñan los maestros, las “autoridades”.

Es muy posible que éste y no otro sea el punto que le enfrenta a la Iglesia, pues destapa la caja de Pandora del protestantismo, la libre lectura de la Biblia frente a la interpretación proporcionada por la Jerarquía. De hecho, no es casualidad que en la respuesta que envía Képler el mismo mes de abril figure en lugar preferente la siguiente leyenda:

El que quiera filosofar ha menester ser libre.

Conclusión

Bueno, yo creo que ya está bien por hoy, que no quiero aburriros.

Sólo me queda invitaros fervientemente a participar en las muchas actividades que se han preparado para este Año Internacional de la Astronomía, aunque la más sencilla y bonita sea, por supuesto, mirar al cielo.

¡Hasta pronto!

Georgia y Rusia (ni fuga ni ficción)


No hay fuga fácil para Georgia, tiene a los rusos delante y al Cáucaso detrás. Además, Putin no es amigo de disimulos, es decir, de ficciones, y está actuando sin tapujos, a la brava, con tanques y bombardeos.

Hablábamos hace poco del retorno de la Historia

Apuntábamos hace poco que la Unión Europea no está preparada para un problema que no tenía previsto, lidiar con Rusia a la manera del siglo XIX y las pruebas nos llegan demasiado pronto.

¿Y ahora qué?

¿Qué podemos contestarle a los rusos? ¿Qué Osetia del Sur no es Kosovo y que no tiene derecho a pensar por si misma? ¿Por qué no?

¿Podemos presionar a los rusos? ¿Cómo? ¿Dejando de comprarles la energía que necesitamos imperiosamente?

¿Y la ONU?

Con la ONU vemos de nuevo cumplidos nuestros temores: ¿Qué puede hacer el Consejo de Seguridad contra uno de sus miembros permanentes?

¿Llamamos a los americanos? ¿A cuál de los dos, a Obama o a McCain?


Al hilo de

No hay fuga fácil para Georgia, Rusia va a hacer todo lo posible porque no se incorpore a la OTAN, porque no salga de su área de influencia.

Espero por lo menos que en Occidente seamos capaces de ver la realidad como es, sin cuentos ni ficciones.

El regreso de la historia y el fin de los sueños


Traigo hoy un libro recién publicado por Robert Kagan, uno de los mayores expertos americanos en política y relaciones internacionales.

El libro repasa los principales acontecimientos de los últimos 10 años e identifica algunas tendencias más que interesantes, os resumo algunas cosas:

Parecía el fin de la historia

Cuando Francis Fukuyama publicó su famoso artículo, “El fin de la historia”, habían pasado pocos años desde la caída del muro, la guerra fría caminaba hacia el olvido por la vía rápida y parecía que realmente entrábamos en un nuevo orden internacional, donde los conflictos ideológicos se disolvían y los estados-nación desaparecían o se unificaban en unidades más grandes.

¡Qué casualidad! Igual que ocurrió con la Unión Europea, donde se hablaba de la incorporación de los países del este de Europa usando el concepto de “Imperio Voluntario”.

Pero no era así

En los últimos 10 años la competencia internacional entre las grandes potencias ha vuelto, la democracia liberal ha frenado su expansión y parece claro que ya no estamos en una era de convergencia sino de divergencia.

La rivalidad no se da entre dos superpotencias, como en la guerra fría, no. Se da entre grandes potencias regionales: Rusia, China, India, Japón, Irán, etc, que compiten entre sí como lo hacían los países europeos en el siglo XIX (De ahí el título del libro, el regreso de la historia).

Esta rivalidad no es ideológica o al menos, no lo es en lo fundamental. Pero que no tengan ideología o que no le den tanta importancia, no estorba para que estas potencias sí tengan un conjunto de creencias e intereses que está en la base de sus actuaciones. Así por ejemplo Rusia o China creen firmemente que el orden y la estabilidad son mejores que la “democracia”, mejores para incrementar el nivel de vida de los ciudadanos y para incrementar el respeto de la comunidad internacional.

Igualmente, todas estas potencias regionales tienen un fuerte afán expansivo, en parte para justificar y legitimar a sus respectivos gobiernos (siempre es más fácil que la gente no se rebele si se siente parte de un país fuerte y respetado).

¿En qué nos equivocamos?

Robert Kagan analiza con cuidado algunos de los supuestos básicos de la hipótesis del fin de la historia:

Uno de los principales es la creencia en la inevitabilidad del progreso humano, el pensar que la historia avanza en una única dirección y que lo hace porque sí, independientemente de los esfuerzos y obras de los hombres.

Si esto fuera así, entonces la receta para que el mundo sea mejor es muy fácil, necesitamos paciencia y moderación, que todo saldrá bien. Basta con crear un sistema más perfecto de leyes e instituciones que anime a todos los países a ser “buenos”.

Otro de los supuestos consiste en pensar que la naturaleza humana es modificable y que la democracia liberal, la prosperidad y el comercio pueden no sólo limitar los instintos naturales de agresión y de violencia, sino que pueden incluso transformar los instintos en sí (Fukuyama dixit).

Pero la historia nos ha vuelto a demostrar que la expansión económica de un país es compatible con un gobierno autocrático (Rusia o China) y que ni dicha expansión ni la del comercio internacional han producido una mayor armonía mundial.

Al hilo de

Para terminar por hoy, vamos a centrarnos en las consecuencias de estos hechos, tratando además de adelantar propuestas que nos ayuden a afrontar estas consecuencias.

Una de las primeras consecuencias que podemos ver es que la Unión Europea no está preparada para un problema que no tenía previsto, lidiar con Rusia, China o Irán a la manera del siglo XIX. Está claro que cada vez que ellos se saltan las normas en Europa nos quedamos hablando durante horas, sin saber qué hacer y, por supuesto, sin hacer nada.

Como efectos colaterales tenemos las discrepancias con los americanos, que piensan y hablan mucho menos pero actúan mucho más (probablemente de más, algunas veces).

Otra consecuencia importante de la nueva rivalidad entre potencias es la falta de consenso internacional a la hora de afrontar los conflictos, plasmada sobre todo en la incapacidad del Consejo de Seguridad de tomar cualquier decisión que involucre a más de una de dichas potencias.

¿Qué podemos hacer?

Deberíamos entender que estamos ante el viejo conflicto: liberalismo frente a autocracia y que en este conflicto, las democracias liberales deben estar unidas.

Debemos afrontar con realismo los problemas que tenemos, estudiarlos y analizarlos y buscar soluciones y no esperar a que se resuelvan porque sí, pensando como en los 90 que la democracia era inevitable.

Por ejemplo, debemos seguir presionando para expander el liberalismo y los derechos humanos, para mejorar el papel de la mujer, de los niños, etc. No debemos resignarnos pensando que en China nunca habrá libertad o que los musulmanes no llegarán nunca a la democracia. Demasiada gente pensaba eso de los países comunistas y se quedó sin hacer nada.

Más ejemplos: prescindir del Consejo de Seguridad de la ONU, sustituir la OTAN por otra institución más amplia, que incluyera la India, Australia, Japón, quizá a Brasil, Colombia, etc.

En fin, que ya está bien por hoy, os dejo y os deseo que paséis unas felices vacaciones.

¡Hasta pronto!

Ustedes los españoles (Al hilo de Túpac Amaru, de Ramón J. Sender)


Un día estaba en mi clase como profesor de UCLA (University of California in Los Angeles) hablando no recuerdo de qué, cuando una estudiante mejicana mestiza y bastante bien parecida alzó la voz y con los ojos iracundos dijo sin venir a cuento:

-Ustedes, los españoles, fueron nefastos para América. Destruyeron las grandes culturas indígenas, cometieron genocidio, asesinaron, violaron, expoliaron...

Yo le dije: Señorita, Seguramente todo lo que usted dice, es verdad. Pero no fuimos 'nosotros'. Fueron 'ustedes'.

Pero ¿usted no es español?

Sí, señorita. Pero yo desciendo de una familia de campesinos aragoneses que nunca salieron de España. En cambio, me parece muy probable, por sus rasgos, que usted lleve sangre de 'aquellos' españoles.



Estas son las palabras con las que Ramón J. Sender comienza el libroTúpac Amaru, su versión novelada de la vida del último inca del Perú.

Al hilo de
Yo opino lo mismo que Sender, que la mayor parte de los españoles que fueron a América se quedaron allí y que, por tanto, los sucesores de aquellos españoles son los americanos de hoy y no nosotros.

Pero no es sólo de eso de lo que os quería hablar, sino de otra cosa, de

Responsabilidad:

¿Habéis encontrado algún artículo en el código penal que exiga responsabilidad a los hijos por los delitos de sus padres? ¿Y en el código civil?

Resulta que nuestras leyes consideran que todos somos responsables de nuestros actos, ni se nos ocurre que los delitos de un padre deba pagarlos su hijo.

Y sin embargo, cada vez que se habla de la conquista de América se insiste en las tropelías de los españoles y, lo que es peor, se da por hecho que aquellos españoles son los de hoy e incluso se insinúa que debiéramos efectuar algún tipo de compensación.

Por favor, señores, seamos serios y asumamos cada uno la responsabilidad que nos corresponde, afrontando nuestras tareas de hoy, que no son pocas.

Por cierto, en el código civil sí hay un artículo que habla de la responsabilidad que sí tienen los padres cuando un hijo causa daños a terceros.

Reseña del libro "Enterrar a los muertos" de Ignacio Martínez de Pisón


Introducción
Con un ritmo endiablado, que engancha desde el comienzo, el autor recrea en 7 actos la tragedia de José Robles Pazos, traductor de John Dos Passos y uno de los muchos españoles buenos que devoró la Guerra.
Detalle
Ignacio Martínez de Pisón, al que algunos conocerán por Carreteras Secundarias, teje con maestría la vida, desaparición y muerte de José Robles, al que sólo recordarán los que se hayan fijado bien en el traductor de Manhattan Transfer, la famosa novela de John Dos Passos.
El libro cuenta con alegría como Pepe Robles conoció a Dos Passos y se convirtió en su valedor y amigo, publicando en España las primeras reseñas sobre sus libros y los de Hemmingway.
Cuenta también como pasó varios años enseñando en los Estados Unidos, iniciando el camino que seguirían tantos literatos españoles. Como se celebró en el hogar de los Robles, y en el de muchos españoles, la llegada de la República y como se vivieron sus primeras decepciones.
Con el tiempo, la República devino en Guerra y José Robles, que sabía algo de ruso, se ofreció como intérprete, desapareciendo sin dejar rastro.
John Dos Passos, Dos, como le llamaban sus amigos, se pasa gran parte del libro tratando de averiguar qué fue de su traductor y amigo. En su búsqueda de la verdad tropieza con demasiados engaños y mentiras, sostenidos con la excusa de ganar la guerra. “¿Cómo puede preocuparte tanto la vida de un hombre en un momento cómo este?”, le dice Hemmingway. Dos contesta sin dudar: “Entonces, ¿para qué estamos luchando en esta guerra?”.
Dejo aquí de contaros el libro y paso a mis ocurrencias.
Al hilo de …
Lo que más me llama la atención en este libro es la gran cantidad de españoles ilustres que se quedaron en tierra de nadie, muchos de ellos por buscar la verdad sin partidismos. El ejemplo que más me llama la atención es el de Sender, que se quedó sólo denunciando los abusos de Casas Viejas y después se pasó varios años esquivando agentes stalinistas. También hubo no españoles, como cuenta George Orwell en su Homenaje a Cataluña o el propio Dos, que tras denunciar en Life cómo se le entregó a Stalin el botín que se le arrebató a Hitler perdió a más de la mitad de sus “amigos”. Todo por usar su juicio crítico y no contentarse con la verdad oficial.
Junto a ellos, una gran mayoría de españoles se quedó en Babia, dormida en los laureles. Si acaso un punto de miedo, que llevó a la gente a abrazarse a un bando para huir de los excesos del otro –no hay más que fijarse en la cantidad de organizaciones antialgo que brotaron como setas.
Señores, debemos buscar la verdad, luchar por la verdad si queremos ser libres. Debemos negarnos a aceptar la visiones prefabricadas que nos intentan colar todos los días. El que no está conmigo está con Hitler, decía Stalin y la gente se lo creyó.
Aunque estemos en medio de una horrible guerra, no podemos permitirnos el lujo de esperar a que acabe para saber la verdad. Aunque vivamos en medio de una enorme democracia, la verdad no tiene nada que ver con el consenso, como ya nos decía von Mises. Aunque vivamos en la sociedad más politizada de la historia, señores políticos, la verdad no tiene nada que ver con la disciplina de partido.
Os recomiendo sinceramente que leáis el libro de Ignacio Martínez de Pisón, sobre todo a José Luis Guerra, a quien dedico esta reseña.

Enlaces interesantes
Reseña de Libertad Digital sobre este mismo libro
Este articulo de Michael Crichton habla de las funestas consecuencias de abrazarse a un credo sin usar el juicio crítico, aunque dicho credo sea la Ecología, que tan buenos propósitos conlleva.

Americans are losing the victory in Europe, por John Dos Passos.