Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: Ensayo

España y la usura (Fuga de capitales)

Me dice un amigo que la usura se inventó en España, y aunque es cierto, no es lo que parece, no es que tengamos exceso de sangre judía ni nada de eso. El problema fue que en la España del XVI, cuanta más plata llegaba de las Indias menos valía la que aquí había, de modo que se hizo casi obligatorio que los préstamos tuvieran interés, si querían poder comprar lo mismo con lo devuelto que con lo prestado.

Antes de inventarse América los precios en España y en Europa llevaban mil años bastante estables, y se podía devolver la misma cantidad de dinero que se hubiera pedido, pues no había "inflación" que la menoscabase, por eso estaba tan mal vista la usura.

La llegada de la plata de Méjico y del Perú complicó todas las cosas, volviendo locos los precios del mismísimo dinero, cosa hasta entonces nunca vista. Viendo que en un año dichos precios llegaban a subir del 10 al 15 %, los prestamistas pidieron permiso para cobrar intereses por los préstamos, es decir, para practicar la usura y los primeros que lo hicieron fueron españoles.

- Y esos prestamistas ¿de dónde sacaban el dinero?

Pues... la verdad es que por aquel entonces no había nada parecido a lo que hoy es el banco central, es decir, alguien que se dedicara a fabricar dinero para regalárselo a los bancos. Lo más que había era tesoreros reales que compraban oro y plata y acuñaban monedas, poniendo en ellas el sello real.

¿De dónde sale el dinero que nos prestan los bancos?

En los principios del capitalismo, si yo tenía dinero y quería guardarlo en seguro, lo llevaba al banco, y allí lo introducían en una caja fuerte, lo dejaban quietecito, y me cobraban por ello (O sea, lo que hoy llamaríamos depósitos bancarios).

Por otro lado, si yo tenía una buena idea de cómo ganar dinero pero no disponía de una mínima cantidad inicial, necesitaba encontrar un socio capitalista que creyera en mi idea y se asociara conmigo, no existía la posibilidad de acudir a un banco y solicitar un crédito.

Entonces llegó un banquero, probablemente sevillano, y tuvo una feliz idea: usar el dinero depositado para prestárselo a otro y obtener beneficios. ¿Suena bien, verdad? Bueno, pues ahí está de donde sale el dinero que prestan los bancos: de la propia gente.

Deuda pública y otras cosas

De aquel tiempo viene también el primer boom de la Deuda Pública, cuando Carlos I multiplicó las cantidades solicitadas como préstamo, emitiendo una gran cantidad de papelitos en los que "juraba" devolver dichas cantidades. A los papelitos se les llamó juros y funcionaron bastante bien hasta la primera bancarrota, ya en tiempos de Felipe II.

De poco tiempo después es otra idea genial: crear una sociedad muy grande para comerciar con las Indias, romperla en trocitos y vender cada trozo a una persona distinta, es decir, en "acciones", todo ello en un lugar que dio en llamarse "Bolsa", en Amsterdam.

Bueno, no quiero entreteneros más. Todas estas historias tienen algo en común: los "vendedores" deben tener buena fama y los compradores confianza suficiente, pues si no, nadie deposita dinero en el banco, ni compra deuda pública, ni invierte en acciones.

Fuga de capitales

Y parece que es ahí donde está hoy el problema de España:

  • La bolsa cae en picado, pues los inversores prefieren llevarse el dinero e invertir en la bolsa alemana (la diferencia entre las dos bolsas en lo que va de año es de casi el 20%)
  • La deuda pública española se vende mal, tan mal que hace falta pagar por ella mucho más que la alemana (otra vez los alemanes).
  • Los bancos no consiguen gente que deposite dinero en ellos (por eso ofrecen depósitos con tan alta remuneración), mientras que las cajas están directamente asfixiadas.

En resumen, que en el país que inventó la usura cada vez tenemos menos crédito.

Esperemos por lo menos que llegue pronto el buen tiempo

La economía de la oferta (Campus FAES)


 Cae la noche en Navacerrada, despacio, muy despacio. Estamos en los días más largos del año, esta noche no va a haber luna y además, Venus está madrugando, la tarde no parece tener fin.

Ando en un curso de verano, uno de economía, "Confianza contra la crisis" se llama, de la Fundación FAES.

Esto de las fundaciones es algo difícil de entender, sobre todo para aquellos que ven la economía como puro cálculo (económico), en lugar de verla como una reflexión sobre las decisiones humanas.

En una de estas decisiones sin ánimo de lucro me he pasado un viernes, un sábado y hasta un domingo (Sí, un domingo, y a las 10 de la mañana), navegando entre conferencias, debates, ideas, posturas y, sobre todo, personas.

¿Qué hemos hecho?

Hemos hablado de la crisis, por supuesto, dedicando mucho tiempo al diagnóstico y algo menos al plan de acción, al cómo generar esa confianza que es necesaria. Yo voy a apuntar aquí lo que más me ha llamado la atención:

  • Quizá no sea tan necesario salvar todo el sistema financiero, es decir, todos los bancos y/o cajas. Después de todo, lo importante es que se concedan créditos ¿o no?
  • La regulación ha sido incorrecta y no escasa, o al menos eso decían la mayoría de las voces del Campus, frente a la opinión mayoritaria, que afirma lo contrario.
  • Debemos reformar el mercado de trabajo, lo cual no significa necesariamente abaratar los despidos y, mucho menos, hacerlo ahora.
  • Aún más importante, debemos mejorar el sistema educativo (mediante una reforma aún más profunda).
  • Por último: Una crisis como esta es siempre una gran oportunidad para mejorar el funcionamiento del sistema económico, y los políticos no siempre se atreven a hacerlo.

Al hilo de

Pero yo creo que la esencia del curso ha estado en la creación de un espacio y un tiempo para la reflexión, para que cada uno elaborara, expresara y discutiera sus propias opiniones. El Campus no ha sido una clase magistral para fijar contenidos en los asistentes.

De hecho, a mí me parece que esto de las fundaciones o de las ONGs ilustra sobremanera el concepto de economía de la oferta, al menos como yo lo entiendo: el emprendedor inventa y crea nuevos productos o servicios para ofrecerlos al público, casi siempre sin esperar algo concreto a cambio, sin comerciar nuestro esfuerzo por una recompensa cierta. El intercambio (mercado) es secundario.

De este modo, la clave del progreso humano estaría en liberar recursos, en quitar obstáculos a todos los "generosos" para que pudieran inventar, innovar, crear, emprender, construir... Aquí podéis ver la reseña de uno de los principales impulsores de esta teoría: "Riqueza y Pobreza" de George Gilder.

Puede parecer ingenuo, pero yo pienso que todo escritor escribe mucho más allá del dinero, al igual que todo músico, no digamos un poeta. Creo que todo ser humano tiene el impulso de crear, de construir, de ofrecer su obra al resto de la humanidad.

De hecho, si realmente somos serios, el cálculo económico, tan denostado, no es nunca el que decide qué hacer, el impulso que nos mueve a la acción. Una vez que tenemos una idea, el análisis económico es tan sólo el método que nos dice el cómo, el que nos indica el camino más adecuado para llegar al objetivo elegido.

Final

Bueno, os dejo que en Navacerrada el cielo ya está lleno de estrellas y hace una noche espléndida, como para dejarse de tantas ideas y ponerse a pasear con una chica bonita.

Claro que ese es otro tema.

O quizá no.

 ¡Hasta pronto!

Sidereus Nuncius (Galileo y el telescopio)


En este año de 2009, se cumplen 400 desde que Galileo aceptara un encargo de la República de Venecia para construir una nueva arma que ayudara a la Serenísima a recuperar su poderío marítimo, bastante menoscabado por los turcos. El artilugio en cuestión consistía en un tubo de plomo y un par de lentes que permitían avistar al enemigo antes de que él lo hiciera y fue terminado por Galileo el 4 de agosto, recibiendo poco después el nombre de Telescopio.

Es por este motivo que el año 2009 ha sido declarado el Año Internacional de la Astronomía y como el acto de apertura se celebra hoy día 15 en París, vamos a repasar en nuestro blog algunos de los hechos destacados de aquella historia.

Galileo y el telescopio

Galileo se apoya en un invento previo patentado en los Países Bajos (aunque posiblemente fuera llevado allí por un catalán), con la diferencia de que su pericia para pulir lentes era bastante mayor que la de sus contemporáneos, incluido Képler, de modo que en apenas 5 meses consigue pasar de 3 a 30 aumentos.

En los primeros días de enero de 1610 Galileo apunta el telescopio al cielo y lo que ve le hace abandonar todos sus otros proyectos. Su dedicación es tanta que en poco más de 2 meses (el 12 de marzo) publica el libro que hoy da título a nuestro blog: La gaceta sideral (Sidereus Nuncius), en el que describe con detalle todas las maravillas que ha encontrado, y que en primera instancia supera sin problemas la censura e incluso es recibido con admiración por el Colegio Romano (de los jesuitas) en abril de 1611.

Qué encuentra Galileo

Cuando Galileo mira al cielo lo primero que descubre es que hay montañas en la Luna, es decir, que la Luna no es una esfera perfecta como afirmaba Aristóteles.

En segundo lugar descubre cuatro nuevos cuerpos orbitando alrededor de Júpiter, a los que bautiza como satélites Mediceos en honor a sus protectores los Médici de Florencia. Lo curioso de estos satélites es que su movimiento no se produce alrededor de la Tierra, como debiera ser según el sistema Ptolemaico, sino alrededor del propio Júpiter, como propone el sistema Copernicano.

Algo más tarde Galileo encuentra también las fases de Venus, que indican un nuevo movimiento heliocéntrico y no geocéntrico y unos meses después, las manchas solares, que muestran con claridad que el Sol no es tampoco una esfera perfecta.

Qué implicaciones tiene

1. Como ya hemos indicado, una parte de las observaciones de Galileo apuntala la teoría heliocéntrica de Copérnico, frente al sistema Ptolemaico imperante en la época.

2. Pero Galileo apunta más alto, contra la teoría aristotélica que afirmaba que el mundo sublunar era corrupto y que por encima de la Luna no existían el cambio, la generación, las imperfecciones o la corrupción. Galileo rechaza que el mundo este formado por dos partes totalmente distintas entre sí, con distintas leyes físicas gobernando cada una de ellas, anticipando así la gran síntesis Newtoniana.

3. Aún hay más: Galileo, como tantos otros genios renacentistas, está negando de manera explícita el principio de autoridad, anteponiendo su propia experiencia, lo que perciben sus sentidos, a lo que enseñan los maestros, las “autoridades”.

Es muy posible que éste y no otro sea el punto que le enfrenta a la Iglesia, pues destapa la caja de Pandora del protestantismo, la libre lectura de la Biblia frente a la interpretación proporcionada por la Jerarquía. De hecho, no es casualidad que en la respuesta que envía Képler el mismo mes de abril figure en lugar preferente la siguiente leyenda:

El que quiera filosofar ha menester ser libre.

Conclusión

Bueno, yo creo que ya está bien por hoy, que no quiero aburriros.

Sólo me queda invitaros fervientemente a participar en las muchas actividades que se han preparado para este Año Internacional de la Astronomía, aunque la más sencilla y bonita sea, por supuesto, mirar al cielo.

¡Hasta pronto!

Georgia y Rusia (ni fuga ni ficción)


No hay fuga fácil para Georgia, tiene a los rusos delante y al Cáucaso detrás. Además, Putin no es amigo de disimulos, es decir, de ficciones, y está actuando sin tapujos, a la brava, con tanques y bombardeos.

Hablábamos hace poco del retorno de la Historia

Apuntábamos hace poco que la Unión Europea no está preparada para un problema que no tenía previsto, lidiar con Rusia a la manera del siglo XIX y las pruebas nos llegan demasiado pronto.

¿Y ahora qué?

¿Qué podemos contestarle a los rusos? ¿Qué Osetia del Sur no es Kosovo y que no tiene derecho a pensar por si misma? ¿Por qué no?

¿Podemos presionar a los rusos? ¿Cómo? ¿Dejando de comprarles la energía que necesitamos imperiosamente?

¿Y la ONU?

Con la ONU vemos de nuevo cumplidos nuestros temores: ¿Qué puede hacer el Consejo de Seguridad contra uno de sus miembros permanentes?

¿Llamamos a los americanos? ¿A cuál de los dos, a Obama o a McCain?


Al hilo de

No hay fuga fácil para Georgia, Rusia va a hacer todo lo posible porque no se incorpore a la OTAN, porque no salga de su área de influencia.

Espero por lo menos que en Occidente seamos capaces de ver la realidad como es, sin cuentos ni ficciones.

El regreso de la historia y el fin de los sueños


Traigo hoy un libro recién publicado por Robert Kagan, uno de los mayores expertos americanos en política y relaciones internacionales.

El libro repasa los principales acontecimientos de los últimos 10 años e identifica algunas tendencias más que interesantes, os resumo algunas cosas:

Parecía el fin de la historia

Cuando Francis Fukuyama publicó su famoso artículo, “El fin de la historia”, habían pasado pocos años desde la caída del muro, la guerra fría caminaba hacia el olvido por la vía rápida y parecía que realmente entrábamos en un nuevo orden internacional, donde los conflictos ideológicos se disolvían y los estados-nación desaparecían o se unificaban en unidades más grandes.

¡Qué casualidad! Igual que ocurrió con la Unión Europea, donde se hablaba de la incorporación de los países del este de Europa usando el concepto de “Imperio Voluntario”.

Pero no era así

En los últimos 10 años la competencia internacional entre las grandes potencias ha vuelto, la democracia liberal ha frenado su expansión y parece claro que ya no estamos en una era de convergencia sino de divergencia.

La rivalidad no se da entre dos superpotencias, como en la guerra fría, no. Se da entre grandes potencias regionales: Rusia, China, India, Japón, Irán, etc, que compiten entre sí como lo hacían los países europeos en el siglo XIX (De ahí el título del libro, el regreso de la historia).

Esta rivalidad no es ideológica o al menos, no lo es en lo fundamental. Pero que no tengan ideología o que no le den tanta importancia, no estorba para que estas potencias sí tengan un conjunto de creencias e intereses que está en la base de sus actuaciones. Así por ejemplo Rusia o China creen firmemente que el orden y la estabilidad son mejores que la “democracia”, mejores para incrementar el nivel de vida de los ciudadanos y para incrementar el respeto de la comunidad internacional.

Igualmente, todas estas potencias regionales tienen un fuerte afán expansivo, en parte para justificar y legitimar a sus respectivos gobiernos (siempre es más fácil que la gente no se rebele si se siente parte de un país fuerte y respetado).

¿En qué nos equivocamos?

Robert Kagan analiza con cuidado algunos de los supuestos básicos de la hipótesis del fin de la historia:

Uno de los principales es la creencia en la inevitabilidad del progreso humano, el pensar que la historia avanza en una única dirección y que lo hace porque sí, independientemente de los esfuerzos y obras de los hombres.

Si esto fuera así, entonces la receta para que el mundo sea mejor es muy fácil, necesitamos paciencia y moderación, que todo saldrá bien. Basta con crear un sistema más perfecto de leyes e instituciones que anime a todos los países a ser “buenos”.

Otro de los supuestos consiste en pensar que la naturaleza humana es modificable y que la democracia liberal, la prosperidad y el comercio pueden no sólo limitar los instintos naturales de agresión y de violencia, sino que pueden incluso transformar los instintos en sí (Fukuyama dixit).

Pero la historia nos ha vuelto a demostrar que la expansión económica de un país es compatible con un gobierno autocrático (Rusia o China) y que ni dicha expansión ni la del comercio internacional han producido una mayor armonía mundial.

Al hilo de

Para terminar por hoy, vamos a centrarnos en las consecuencias de estos hechos, tratando además de adelantar propuestas que nos ayuden a afrontar estas consecuencias.

Una de las primeras consecuencias que podemos ver es que la Unión Europea no está preparada para un problema que no tenía previsto, lidiar con Rusia, China o Irán a la manera del siglo XIX. Está claro que cada vez que ellos se saltan las normas en Europa nos quedamos hablando durante horas, sin saber qué hacer y, por supuesto, sin hacer nada.

Como efectos colaterales tenemos las discrepancias con los americanos, que piensan y hablan mucho menos pero actúan mucho más (probablemente de más, algunas veces).

Otra consecuencia importante de la nueva rivalidad entre potencias es la falta de consenso internacional a la hora de afrontar los conflictos, plasmada sobre todo en la incapacidad del Consejo de Seguridad de tomar cualquier decisión que involucre a más de una de dichas potencias.

¿Qué podemos hacer?

Deberíamos entender que estamos ante el viejo conflicto: liberalismo frente a autocracia y que en este conflicto, las democracias liberales deben estar unidas.

Debemos afrontar con realismo los problemas que tenemos, estudiarlos y analizarlos y buscar soluciones y no esperar a que se resuelvan porque sí, pensando como en los 90 que la democracia era inevitable.

Por ejemplo, debemos seguir presionando para expander el liberalismo y los derechos humanos, para mejorar el papel de la mujer, de los niños, etc. No debemos resignarnos pensando que en China nunca habrá libertad o que los musulmanes no llegarán nunca a la democracia. Demasiada gente pensaba eso de los países comunistas y se quedó sin hacer nada.

Más ejemplos: prescindir del Consejo de Seguridad de la ONU, sustituir la OTAN por otra institución más amplia, que incluyera la India, Australia, Japón, quizá a Brasil, Colombia, etc.

En fin, que ya está bien por hoy, os dejo y os deseo que paséis unas felices vacaciones.

¡Hasta pronto!

Rock and Roll Therapy


Duane Allman acaba de publicar un libro en el que aporta algunas propuestas interesantes para mejorar nuestra calidad de vida, basadas en ideas innovadoras sobre la música de Rock and Roll.

El libro se llama Rock and Roll Therapy y, de momento, sólo está disponible en inglés. Aún así creo que vale la pena dedicarle un sitio en nuestro blog, allá vamos.

Duane parte de un dato totalmente contrastable: la creciente utilización en la publicidad moderna de la música de Rock’n’roll, principalmente de los años 70 y 80, ¿os habéis fijado?.

¿Por qué, se pregunta nuestro autor?

Pues porque los de marketing se han dado cuenta de que esa música nos genera una gran cantidad de emociones positivas, bien por la música en sí misma, bien por los recuerdos que todos nosotros tenemos asociados a ella, de nuestros años de adolescencia y/o juventud.

El autor nos propone trasladar este enfoque a nuestra vida diaria, aplicando esas emociones positivas para mejorar nuestro día a día.

Ahora bien, este libro no nos habla de una escucha pasiva, ni mucho menos, sino de una elaboración activa de contenidos “rockanrolleros” y de su aplicación a situaciones y necesidades muy concretas. El manual incluye gran cantidad de ejemplos ilustrativos.

Al hilo de …

Como los ejemplos que vienen en el libro son todos muy americanos, es decir, intraducibles, he tratado de trasladar el espíritu que los anima a unas cuantas situaciones españolas que creo pueden ser interesantes. Espero que os parezcan útiles y que os animéis a comentarlos y/o a añadir alguna de vuestra propia cosecha.

Ejemplo número 1, para ánimos alicaídos

Fabríquese un CD con las mañanas de la COPE sustituyendo cuidadosamente los espacios publicitarios con canciones de los Rolling Stones. Esta terapia está especialmente recomendada para los que quieren llegar a la oficina a tope de adrenalina, incluso si es lunes.

NOTA: Se puede probar con Herrera en la onda pero no es lo mismo.

Ejemplo número 2, para electores sufridos en época de elecciones

Aquí tenemos dos variantes:

La primera es atender a los debates sustituyendo la voz de uno de los candidatos, de modo que el diálogo sea entre Rajoy y Bruce Springsteen (Born in the USA o War, por ejemplo) o entre Zapatero y Madonna (Like a Virgin o la Isla Bonita pueden ser una buena opción).

La segunda es sustituir a los dos debatientes y está especialmente indicada cuando el debate es de economía. El original de Money, de Pink Floyd, o la versión de los Beatles valen para empezar pero aún así la velada puede hacerse eterna.

Otros ejemplos

Sustituir por rock’n’roll todas las canciones de cualquier película de Disney, de manera que sea algo más llevadero el verlas una y otra vez con nuestros hijos.

Atender las lecciones de Educación para la Ciudadanía con la segunda parte del “Another brick in the wall” en el iPod, con volumen suficiente…

Y ya está bien, por lo menos por hoy.

Un abrazo muy fuerte.

Another brick in the wall, Part 2 (Pink Floyd, Educación y Ciudadanía)


Tenía yo 13 años cuando Pink Floyd sacó a la calle esa canción y me encantó. Recuerdo el vídeo, un montón de niños gritando contra sus profes, con cara de enfadados:

We don’t need no, education

We don’t need no, thoughts control.

La canción asimilaba la educación al control del pensamiento, y apalancaba el mensaje con una buena dosis de rebeldía adolescente, vendieron millones de discos.

Unos cuantos años después sigo creyendo que la canción tenía algo de razón, que la línea que separa la educación de la manipulación es realmente delgada, y si no que se lo digan a Sócrates.

Viene todo esto Al hilo del debate sobre la educación para la ciudadanía, que sigue estando de moda, y al que me gustaría añadir un par de notas de mi cosecha:

La primera es que no es lo mismo enseñar que educar: Enseñar, instruir o transmitir conocimientos es una cosa y educar es otra bien distinta.

Educar es algo más, es formar la personalidad, orientar la voluntad, adoctrinar, dirigir. Lo podéis ver aquí, en la RAE

Ahora bien, hoy en día, no es sólo que prime educar, es que además está de moda la “educación en valores”, que significa, según lo visto hasta ahora, formar la personalidad, orientar, adoctrinar, dirigir a los niños hacia unos valores (y no hacia otros).

De aquí surge la segunda cuestión que hoy nos ocupa: ¿Cuáles deben ser estos valores?

La respuesta no es sencilla, veamos algunos ejemplos: Cuenta Jenofonte que los persas centraban la educación de los niños en dos valores: decir la verdad y montar a a caballo y eso es todo lo que hacían hasta los 12 años. ¿Qué os parece?

Vamos con otro ejemplo: supongamos que es la Iglesia quien educa. Es fácil y comprensible que insista en los valores trascendentes, ninguneando los terrenales, ¿no?. Ahora bien, hay un detalle importante, después de 20 siglos, la educación en valores de la Iglesia es hoy voluntaria. ¿Qué a usted le parece bien? Estupendo, envíe a sus hijos a un centro educativo religioso. ¿Qué a usted le parece mal? Pues no los envíe.

Un último ejemplo: si dejamos que la educación esté en manos del estado, lo normal es que ocurra lo mismo, es decir, que prime los valores que le son más cercanos y posponga los demás. Como ejemplo de los primeros tenemos todos los que fomentan el espíritu de grupo: la igualdad, la solidaridad, la paz. Entre los segundos se cuentan la verdad, el espíritu crítico, la libertad, etc. De nuevo tenemos que fijarnos en un detalle y es que las actuaciones del estado no son en general voluntarias, sino obligatorias. Además, al estado le encanta el café para todos, que todos somos iguales (o deberíamos).

No quiero aburriros más. Por todo lo anterior estoy totalmente a favor de enseñar los conceptos clave relacionados con la ciudadanía: nuestra constitución, algunas nociones básicas de derecho, quizás de economía ...

También por todo lo anterior estoy totalmente en contra de cualquier “educación en valores” que sea estatal, obligatoria e igualitaria, incluida la Educación para la Ciudadanía, que en palabras de Roger Waters, es sólo un ladrillo más en el muro liberticida que trata de rodearnos.

¡Ciao!

Su Majestad el Rey de los Belgas


Así comienza el preámbulo del nuevo y flamante Tratado de Lisboa, que reforma el Tratado de la Unión Europea, conocido también como el Tratado de Maastricht y que ha sido firmado la semana pasada sin que nadie o casi nadie se dé cuenta de nada.

Si queréis leerlo, lo podéis encontrar aquí

Ahora que se trata de un documento ilegible e infumable, de más de 280 páginas en la edición castellana, que no tiene ni pies ni cabeza.

Al hilo de...

Claro que lo malo no es eso.

Lo malo es que el sujeto de este documento lo constituyan los 27 jefes de estado de la Unión Europea, comenzando por el de Bélgica, que da título a nuestro post.

Lo malo es que no aparezcan para nada los ciudadanos de la Unión.

Lo malo es que estos señores, en un alarde de cinismo, afirmen desear reforzar la eficacia y la legitimidad democrática de la Unión. (Pág. 5).

¿Legitimidad democrática?

Pues va a ser que no, que el documento no tiene ninguna legitimidad democrática.

a. Ni a priori, pues gran parte de los jefes de estado no han sido elegidos. ¿Quién ha elegido al Rey de los Belgas? ¿Los belgas?.

b. Ni a posteriori, pues no va a ser ratificado por los europeos, a los que ni siquiera se les pregunta (salvo a los irlandeses, que tienen enchufe).

¿Reforzar la eficacia?

Para ver si se refuerza o no la eficacia sólo se me ocurre buscar un ejemplo, mi profesión: la innovación tecnológica.

Así que doy un primer paso, busco la palabra innovación en todo el documento, pero resulta que no viene. ¡La palabra innovación no figura en el Tratado!

No me desanimo: Busco tecnología o tecnológica y ¿qué me encuentro? Pues el siguiente párrafo:

“En los ámbitos de la investigación, el desarrollo tecnológico y el espacio, la Unión dispondrá de competencia para llevar a cabo acciones, en particular destinadas a definir y realizar programas, sin que el ejercicio de esta competencia pueda tener por efecto impedir a los Estados miembros ejercer la suya”.

Suponiendo que alguien entienda algo, el párrafo parece afirmar que la Unión no asume la competencia plena en el desarrollo tecnológico, que la Unión no quiere impedir a los Estados que ejerzan la suya. ¡Qué estupendo!

Pero no es sólo eso, resulta que este párrafo, que figura en la página 64 del nuevo y flameante Tratato de Lisboa ¡es completamente idéntico al que figura en la página 19 de la Constitución Europea!.

¡Nos están proponiendo lo mismo, pero sin preguntarnos!

Será para que no contestemos que no, como hicieron los franceses y holandeses.

Para acabar por hoy, que ya está bien, os dejo unas cuantas preguntas:

1.-¿Cómo empieza la Constitución Americana?

Una pista: no comienza con un “Su Majestad el Rey de los Belgas”.

2.-¿Cómo empezaba el preámbulo de la fallida Constitución Europea?

3.-¿Dónde está aquella Constitución Europea?

Pista: se puede empezar buscando en la página del mismo nombre: www.constitucioneuropea.es

4.-¿Acabará en el mismo sitio el Tratado de Lisboa?

Un abrazo muy fuerte para todos.