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La Coctelera

Categoría: Economía

España y la usura (Fuga de capitales)

Me dice un amigo que la usura se inventó en España, y aunque es cierto, no es lo que parece, no es que tengamos exceso de sangre judía ni nada de eso. El problema fue que en la España del XVI, cuanta más plata llegaba de las Indias menos valía la que aquí había, de modo que se hizo casi obligatorio que los préstamos tuvieran interés, si querían poder comprar lo mismo con lo devuelto que con lo prestado.

Antes de inventarse América los precios en España y en Europa llevaban mil años bastante estables, y se podía devolver la misma cantidad de dinero que se hubiera pedido, pues no había "inflación" que la menoscabase, por eso estaba tan mal vista la usura.

La llegada de la plata de Méjico y del Perú complicó todas las cosas, volviendo locos los precios del mismísimo dinero, cosa hasta entonces nunca vista. Viendo que en un año dichos precios llegaban a subir del 10 al 15 %, los prestamistas pidieron permiso para cobrar intereses por los préstamos, es decir, para practicar la usura y los primeros que lo hicieron fueron españoles.

- Y esos prestamistas ¿de dónde sacaban el dinero?

Pues... la verdad es que por aquel entonces no había nada parecido a lo que hoy es el banco central, es decir, alguien que se dedicara a fabricar dinero para regalárselo a los bancos. Lo más que había era tesoreros reales que compraban oro y plata y acuñaban monedas, poniendo en ellas el sello real.

¿De dónde sale el dinero que nos prestan los bancos?

En los principios del capitalismo, si yo tenía dinero y quería guardarlo en seguro, lo llevaba al banco, y allí lo introducían en una caja fuerte, lo dejaban quietecito, y me cobraban por ello (O sea, lo que hoy llamaríamos depósitos bancarios).

Por otro lado, si yo tenía una buena idea de cómo ganar dinero pero no disponía de una mínima cantidad inicial, necesitaba encontrar un socio capitalista que creyera en mi idea y se asociara conmigo, no existía la posibilidad de acudir a un banco y solicitar un crédito.

Entonces llegó un banquero, probablemente sevillano, y tuvo una feliz idea: usar el dinero depositado para prestárselo a otro y obtener beneficios. ¿Suena bien, verdad? Bueno, pues ahí está de donde sale el dinero que prestan los bancos: de la propia gente.

Deuda pública y otras cosas

De aquel tiempo viene también el primer boom de la Deuda Pública, cuando Carlos I multiplicó las cantidades solicitadas como préstamo, emitiendo una gran cantidad de papelitos en los que "juraba" devolver dichas cantidades. A los papelitos se les llamó juros y funcionaron bastante bien hasta la primera bancarrota, ya en tiempos de Felipe II.

De poco tiempo después es otra idea genial: crear una sociedad muy grande para comerciar con las Indias, romperla en trocitos y vender cada trozo a una persona distinta, es decir, en "acciones", todo ello en un lugar que dio en llamarse "Bolsa", en Amsterdam.

Bueno, no quiero entreteneros más. Todas estas historias tienen algo en común: los "vendedores" deben tener buena fama y los compradores confianza suficiente, pues si no, nadie deposita dinero en el banco, ni compra deuda pública, ni invierte en acciones.

Fuga de capitales

Y parece que es ahí donde está hoy el problema de España:

  • La bolsa cae en picado, pues los inversores prefieren llevarse el dinero e invertir en la bolsa alemana (la diferencia entre las dos bolsas en lo que va de año es de casi el 20%)
  • La deuda pública española se vende mal, tan mal que hace falta pagar por ella mucho más que la alemana (otra vez los alemanes).
  • Los bancos no consiguen gente que deposite dinero en ellos (por eso ofrecen depósitos con tan alta remuneración), mientras que las cajas están directamente asfixiadas.

En resumen, que en el país que inventó la usura cada vez tenemos menos crédito.

Esperemos por lo menos que llegue pronto el buen tiempo

La economía de la oferta (Campus FAES)


 Cae la noche en Navacerrada, despacio, muy despacio. Estamos en los días más largos del año, esta noche no va a haber luna y además, Venus está madrugando, la tarde no parece tener fin.

Ando en un curso de verano, uno de economía, "Confianza contra la crisis" se llama, de la Fundación FAES.

Esto de las fundaciones es algo difícil de entender, sobre todo para aquellos que ven la economía como puro cálculo (económico), en lugar de verla como una reflexión sobre las decisiones humanas.

En una de estas decisiones sin ánimo de lucro me he pasado un viernes, un sábado y hasta un domingo (Sí, un domingo, y a las 10 de la mañana), navegando entre conferencias, debates, ideas, posturas y, sobre todo, personas.

¿Qué hemos hecho?

Hemos hablado de la crisis, por supuesto, dedicando mucho tiempo al diagnóstico y algo menos al plan de acción, al cómo generar esa confianza que es necesaria. Yo voy a apuntar aquí lo que más me ha llamado la atención:

  • Quizá no sea tan necesario salvar todo el sistema financiero, es decir, todos los bancos y/o cajas. Después de todo, lo importante es que se concedan créditos ¿o no?
  • La regulación ha sido incorrecta y no escasa, o al menos eso decían la mayoría de las voces del Campus, frente a la opinión mayoritaria, que afirma lo contrario.
  • Debemos reformar el mercado de trabajo, lo cual no significa necesariamente abaratar los despidos y, mucho menos, hacerlo ahora.
  • Aún más importante, debemos mejorar el sistema educativo (mediante una reforma aún más profunda).
  • Por último: Una crisis como esta es siempre una gran oportunidad para mejorar el funcionamiento del sistema económico, y los políticos no siempre se atreven a hacerlo.

Al hilo de

Pero yo creo que la esencia del curso ha estado en la creación de un espacio y un tiempo para la reflexión, para que cada uno elaborara, expresara y discutiera sus propias opiniones. El Campus no ha sido una clase magistral para fijar contenidos en los asistentes.

De hecho, a mí me parece que esto de las fundaciones o de las ONGs ilustra sobremanera el concepto de economía de la oferta, al menos como yo lo entiendo: el emprendedor inventa y crea nuevos productos o servicios para ofrecerlos al público, casi siempre sin esperar algo concreto a cambio, sin comerciar nuestro esfuerzo por una recompensa cierta. El intercambio (mercado) es secundario.

De este modo, la clave del progreso humano estaría en liberar recursos, en quitar obstáculos a todos los "generosos" para que pudieran inventar, innovar, crear, emprender, construir... Aquí podéis ver la reseña de uno de los principales impulsores de esta teoría: "Riqueza y Pobreza" de George Gilder.

Puede parecer ingenuo, pero yo pienso que todo escritor escribe mucho más allá del dinero, al igual que todo músico, no digamos un poeta. Creo que todo ser humano tiene el impulso de crear, de construir, de ofrecer su obra al resto de la humanidad.

De hecho, si realmente somos serios, el cálculo económico, tan denostado, no es nunca el que decide qué hacer, el impulso que nos mueve a la acción. Una vez que tenemos una idea, el análisis económico es tan sólo el método que nos dice el cómo, el que nos indica el camino más adecuado para llegar al objetivo elegido.

Final

Bueno, os dejo que en Navacerrada el cielo ya está lleno de estrellas y hace una noche espléndida, como para dejarse de tantas ideas y ponerse a pasear con una chica bonita.

Claro que ese es otro tema.

O quizá no.

 ¡Hasta pronto!

Porqué se oponen los intelectuales al capitalismo


Robert Nozick estudia en este artículo la tendencia de los intelectuales a asumir posiciones más a la izquierda de la media y a oponerse a la economía de mercado, e investiga sus posibles causas. Su conclusión es que hay una relación más que plausible con el sistema de recompensas de la escuela, totalmente contrario al del mercado, que genera una excesivas expectativas en los intelectuales.


Robert Nozick saltó a la fama a primeros de los 70, gracias a su tratado “Anarquía, Estado y Utopía”, que se centra en la defensa de los derechos del individuo y que, junto con John Rawls y su Teoría de la Justicia, relanza el debate político, un tanto apagado por aquel entonces.

Su faceta de filósofo es menos conocida, pero igual de interesante. Hoy hablaremos de un artículo que publicó a mediados de los 80, dentro del libro “Puzzles Socráticos”.

Si alguien quiere leerlo entero, lo puede encontrar aquí.

Robert Nozick comienza su artículo delimitando claramente a quién se refiere cuando habla de intelectuales:

“Aquellos que, por vocación, tratan con las ideas, según se expresan en palabras, moldeando el flujo de palabras que otros reciben”.

Estos forjadores de palabras incluyen a los poetas, novelistas, periodistas de diarios y revistas y numerosos profesores.

No incluyen a aquellos que primordialmente crean y transmiten información formulada cuantitativa o matemáticamente (los forjadores de números).

A continuación repasa algunos indicios que nos muestran que sí, que por término medio los intelectuales se sitúan más a la izquierda que los que tienen su mismo estatus económico. ¿Por qué?.

Posibles razones (1ª parte)

Nozick propone un primer grupo de razones sacados de la experiencia, veamos un ejemplo:

Las personas inteligentes ven mejor la realidad y, por tanto, ven más claramente que los demás que el capitalismo es malo y por eso se oponen. Claro que entonces tenemos que preguntarnos por qué los forjadores de palabras se oponen más que los forjadores de números, ¿acaso no son igual de inteligentes?

Tenemos que seguir buscando

Posibles razones (2ª parte)

Nozick continúa con un segundo grupo de razones, mucho más elaboradas:

a) Por interés

Los intelectuales piensan que en una sociedad socialista les iría mejor, incluso pueden pensar que ellos gobernarían, idea que les resulta atractiva y que no es ninguna sorpresa. (Recordemos que Platón, en la República, define la sociedad ideal como aquella en la que gobiernan los filósofos.)

También piensan que una sociedad socialista está organizada siguiendo un plan consciente, es decir, una idea. Las ideas son la materia prima de los forjadores de palabras, y de este modo una sociedad planificada convierte en primordial aquello que constituye su labor profesional, con los beneficios asociados que ello conlleva.

b) Porque el mercado no les valora

En un sistema capitalista, el mercado recompensa a quien satisface los gustos de los consumidores, y no premia especialmente al mérito intelectual (Todos conocemos ejemplos).

De hecho, si el intelectual no triunfa, es bastante probable que le eche la culpa al “sistema”, cosa que no suelen hacer otros colectivos, como por ejemplo, los hombres de negocios fracasados.

El mercado libre o liberalismo apuesta por la responsabilidad, de modo que no es tan fácil echarle la culpa a otro de nuestro propio fracaso.

Razón principal, según Nozick

Nozick considera válidos los argumentos anteriores. Sin embargo, par él el punto crucial es la excesiva expectativa de valoración de los intelectuales. Expectativa que no concuerda con la realidad, pues ya hemos visto que el mercado no les valora especialmente.

¿Y por qué debería el mercado valorar a los intelectuales más que a otros?

¿Por qué esperan eso los intelectuales? Pues por la valoración que han recibido en la escuela.

Los intelectuales pasan sus primeros años en una escuela, un mundo donde el sistema de recompensas se basa en el mérito individual: los intelectuales son los más apreciados, la clase alta.

Además, las recompensas importantes se distribuyen por parte de una autoridad central: el profesor.

Cuando abandona la escuela, el intelectual quiere que la totalidad de la sociedad sea una extensión de la misma, para que sea como el entorno en que le fue tan bien y en que tanto se le apreció. Pero la realidad no es esa, el mercado no retribuye según el talento, aunque se parece los suficiente como para que exista la expectativa del intelectual.

Es más, el intelectual considera superior el mecanismo centralizado y ordenadode distribución de los bienes y recompensas frente a “la anarquía y el caos del mercado”.

Como siempre, espero vuestra opinión.

¡Hasta pronto!

El artículo entero lo pongo otra vez aquí, si alguien quiere leerlo.

Carl Menger o los conceptos básicos de economía (1ª parte)


Hace ya 136 años que Carl Menger publicó sus Principios de Economía Política y todavía hoy guardan plena vigencia sus conceptos.

El libro supone un hito importante, pues junto con las publicaciones simultáneas de Jevons y Walras, marca el origen de la economía moderna, en lo que se ha dado en llamar “Revolución Marginalista”.

Pero además se lee muy bien, sus argumentos son sencillos y están expuestos de manera didáctica, no en vano Menger ha sido uno de los grandes profesores de la Universidad de Viena, que tan grandes talentos dio en la frontera entre los siglos XIX y XX.

Pero vayamos al libro y veamos sus conceptos básicos.

1. Introducción: concepto de economía

La primera sorpresa del libro está en el modo de entender la Economía, que Menger no define a la manera clásica, es decir, planteando qué producir, cómo producirlo y para quién producirlo. Él concibe la economía como la búsqueda de la satisfacción de las necesidades humanas, que parece casi lo mismo pero no lo es, pues el foco queda en las personas y no en los procesos productivos.

2. El concepto de bien

Carl Menger comienza su exposición definiendo los bienes como aquellas cosas que tienen la virtud de poder satisfacer las necesidades humanas, llamando a continuación la atención sobre algo importante: la cualidad de bien no es algo intrínseco, pues si desaparece la necesidad, la cosa deja de ser un bien, deja de tener utilidad.

3. Los bienes económicos

Ahora bien, según Menger no todos los bienes son económicos, pues para que un bien sea económico tiene que darse una circunstacia muy particular: que la cantidad en la que esté disponible sea inferior a la cantidad necesaria.

Menger complementa esta distinción afirmando que los bienes, en general, tienen “utilidad”, mientras que sólo los bienes económicos tienen “valor”.

Dejamos para el próximo día la famosa teoría del valor de Carl Menger y vemos el último de los conceptos de hoy.

4. La propiedad privada

A partir de las definiciones anteriores, Menger afirma que la propiedad privada es consecuencia inevitable de la existencia de bienes económicos, y que no podemos acabar con ella fácilmente.

Menger deja claro que siempre que un bien esté disponible en cantidad menor de lo necesario, aparecerá la propiedad, pues sólo una parte de la sociedad dispondrá de dicho bien.

Y la única manera de acabar con la propiedad es conseguir que el bien deje de ser económico, es decir, que la cantidad disponible sea mayor que la necesidad.

Menger nos llama la atención sobre un punto importante: Si tenemos menos bienes que dueños, podemos conseguir que la propiedad cambie de manos, pero no que desaparezca. Incluso si hacemos un truco y decimos que la propiedad es de todos, al final, los derechos asociados a la propiedad, o sea el poder de disposición, sólo pertenecerán a unos pocos.

5. Algunas aplicaciones de estos conceptos

Para finalizar por hoy me gustaría plantear algunas cuestiones:

1. ¿Os parece correcta la definición de economía de Carl Menger? ¿Se os ocurre un contraejemplo?

2. ¿Os parece operativa, es decir, creéis que se puede obtener algún resultado útil?

Esta vez os pongo yo un ejemplo: Fijaos que para averiguar el precio de algo, el enfoque clásico piensa en el proceso de fabricación y calcula el precio a partir de los costes, añadiéndole un margen, la famosa plusvalía. Carl Menger, sin embargo, se plantea como punto de partida las necesidades humanas y llega a la conclusión de que los precios no tienen que ver con la historia, ni con los costes de fabricación, ni con la dichosa plusvalía, sino con la valoración subjetiva que haga el comprador, es decir, lo que esté dispuesto a pagar. ¡Y todo esto en 1871!

3. ¿Podríais dar un ejemplo de algo que antes fuera un bien y ahora ya no lo sea? ¿Y al contrario?

4. ¿Y de un bien que antes fuera económico y ahora ya no?

Bueno, yo creo que ya está bien, al menos por hoy.

¡Hasta pronto!

MANAGEMENT (Onneksi olkoon Raikkönen!)


Hoy vamos a hablar de Management.

Pero no de un Management cualquiera, no.

No vamos a hablar de Peter Drucker, ni de la innovación, ni de la iniciativa empresarial.

Tampoco vamos a hablar de Tom Peters, ni de la excelencia , ni de ...

Vamos a hablar de lo importante que es hacer equipo, primando los resultados globales sobre los particulares, favoreciendo la comunicación entre todas las partes, afrontando con valentía los problemas al inicio, sin dejar que en el circo nos crezcan los enanos.

Vamos a hablar de la importancia de primar el talento, de incentivar al que es bueno y puede influir en que nuestra organización sea mejor.

Vamos a hablar de la importancia de jugar limpio, de centrarse en el propio esfuerzo, cortando de raíz cualquier intento de robar el de nuestra competencia.

Hoy en “Al hilo de” vamos a hablar de Ron Denis.

Hoy en “Al hilo de” vamos a exigir su dimisión.

Por favor.

Hoy en “Al hilo de” vamos a felicitar a los campeones:

¡Enhorabuena Raikkonen!

¡Enhorabuena Ferrari!

Onneksi olkoon Raikkönen!

¡Enhorabuena campeón!

Reseña del libro "Liberalismo", de von Mises


Hoy traemos otra vez caza mayor: El tratado sobre liberalismo que Ludwig von Mises escribió en 1927, en plena euforia de los felices años veinte. Comenzamos.

1. Introducción: algunos conceptos

Von Mises comienza su libro definiendo algunos conceptos fundamentales, de esos que realmente vale la pena tener claros. Son los siguientes:

Primer y fundamental concepto: El liberalismo según von Mises ...

...es el esfuerzo intelectual por detectar, destacar y recuperar los principios propios de la civilización occidental. ¡Recordemos que estamos en 1927!

Segundo concepto: La libertad

Es la ausencia de coacción por parte de terceros, es decir, la posibilidad de actuar en conformidad con fines y valores propios. Aquí Mises nos deja clara su filiación con la tradición anglosajona que arranca en Locke.

Tercer concepto: La sociedad (Empieza la miga)

Es la cooperación libre y voluntaria entre los seres humanos, fundamentada en la división del trabajo.

Esta cooperación es resultado de un proceso evolutivo de ensayo y error. De modo que instituciones como el dinero o el derecho son fruto no intencionado de la acción humana, y no son producto del humano diseño. Para Mises la sociedad no puede organizarse “por decreto”.

Sobre todo porque es imposible que una persona o un grupo reducido disponga del conocimiento total necesario para tomar todas las decisiones.

Cuarto concepto: El mercado

Es el medio más eficiente para producir, por supuesto, tal como demuestra el consenso actual entre los economistas. Ahora bien, Mises afirma sin ningún complejo que también es el más adecuado para repartir, entre otras razones, porque producir y repartir los beneficios son partes de un todo inseparable. No es factible durante mucho tiempo que el mercado produzca y el estado distribuya. Si la distribución de la riqueza que generan los procesos productivos no guarda relación con dichos procesos los agentes productivos pierden sus incentivos y disminuyen o cesan en su producción.

2. El objetivo del liberalismo

A continuación entra en materia con los objetivos del Liberalismo:

El principal objetivo del liberalismo es el bienestar

El liberalismo busca el bien para toda la sociedad, el mayor bienestar para el mayor número. De hecho, el liberalismo no difiere del socialismo o de otros sistemas políticos en sus fines, sino en los medios empleados.

Ahora bien, el liberalismo se centra en la actuación terrenal del hombre, en el progreso externo, en el bienestar material de los humanos.

Porque el liberalismo no cree que la política económica pueda procurar al hombre felicidad y contento, el liberal sabe que las riquezas íntimas y espirituales no pueden ser insufladas desde fuera, por eso se centra en procurar los presupuestos externos precisos para el debido desarrollo de la vida interior (“the pursuit of happiness” que decían los americanos).

Cuáles no son los objetivos del liberalismo

Decidir qué quiere la sociedad. El liberalismo propone medios no fines.

Mejorar a los hombres, eso tarea de cada uno.

Conseguir el bien “común”, ya sea de toda la sociedad, ya de cualquiera de sus colectivos.

3. Críticas al liberalismo

Mises dedica luego una buena parte de su argumentación a las críiticas recibidas por el liberalismo, rebatiendo las principales:

El liberalismo sólo favorece a los ricos

No es cierto, el liberalismo ha favorecido sobre todo a los pobres, que viven hoy mejor que los ricos de ayer, mientras que éstos últimos han mejorado sólo un poco.

En un mundo verdaderamente liberal, los capitalistas o empresarios sólo tienen un modo de ganar dinero, satisfacer los deseos de los consumidores.

El liberalismo es demasiado materialista

Como ya hemos dicho, aquí la cuestión está en que el liberal cree que los valores espirituales y culturales son profundamente personales y no pueden ser fomentados “por decreto” de la política económica.

El liberalismo es demasiado racionalista, no tiene en cuenta los sentimientos

Demasiadas veces el liberal, como el médico, “receta” un sacrificio momentáneo para conseguir un bien futuro. Ese sacrificio es exagerado y aprovechado por los demagogos, que le llaman enemigo del pueblo.

Ahora bien, si hablamos de política económica, debemos actuar racionalmente, como en los demás campos del saber: empleando la reflexión y la observación.

4. Las raíces sicológicas del antiliberalismo

Para Mises, la principal oposición al liberalismo no es de índole racional, no dispone de argumentos lógicos.

Uno de los principales motivos es la aversión a la desigualdad: demasiada gente no soporta que algunos tengan más que otros, aunque hayan conseguido sus frutos con un gran esfuerzo. Para muchas personas es preferible una sociedad más igualitaria, en la que el nivel sea más bajo, a una sociedad desigual en la que todos vivan mejor.

Por otra parte, el liberalismo deja en cada individuo la responsabilidad de sus triunfos y fracasos y todos conocemos personas que prefieren no asumir esa responsabilidad y, en su lugar, echarle la culpa de sus fracasos al “sistema” o a la sociedad o al contubernio judeo-masónico.

Nosotros dejamos aquí este magnífico libro, que continua con la exposición detallada de los principios del liberalismo y que se lee realmente bien, como casi todos los del autor.

5. Al hilo de …

Como hoy nos hemos extendido mucho vamos a terminar de manera breve, citando a nuestro gran maestro:

Liberalismo es creer que todo ser humano debe quedar franco para henchir su individual e intrasferible destino.

José Ortega y Gasset, el Espectador VIII, 1930.

¡Hasta pronto!

Reseña del libro "Autobiografía de un liberal" de Ludwig von Mises


Introducción
Tenemos hoy otro libro en el que aparece la palabra liberal, de modo que será bueno que antes de acabar el artículo expliquemos lo que entendemos por liberal. Pero antes de ello, recordemos que Ludwig von Mises está considerado como uno de los grandes pensadores del siglo XX, además de ser un luchador infatigable por la libertad, primero contra el socialismo, soviético o alemán, y después contra todo tipo de intervencionismo por parte del estado.

Detalle
Unión Editorial ha publicado en el año 2002 el texto que Ludwig von Mises escribió hacia 1940 y en el que recoge sus experiencias y reflexiones del período 1900-1940, en el que la barbarie fue inundando ante sus ojos toda la Europa Central. El libro incluye también otro texto escrito hacia el final de sus días con el título: La Gran Viena contra el estatalismo.

En este libro, lo primero que von Mises nos pide es que distingamos con rigor entre los fines y los medios. Si nos ceñimos a un ejemplo muy actual, una cosa es querer que todo el mundo tenga una vivienda y otra cosa muy distinta es discernir cuáles deben ser los medios más apropiados para tal fin.
A continuación, von Mises deja claro que lo mejor es que los principales objetivos de una sociedad sean decididos entre todos.
Ahora bien, si hablamos del modo de alcanzar dichos objetivos, ese es precisamente el principal objeto de la Ciencia Económica: investigar y averiguar cuál es el mejor camino para conseguir nuestros objetivos económicos. De este modo, no deben ser los políticos quienes propongan las fórmulas necesarias para resolver el problema de la vivienda, sino los economistas.
Para von Mises, la investigación y ciencia económica son posibles y deben efectuarse con rigor, buscando la verdad por encima del consenso de los científicos o del aplauso de la mayoría.
Además, cuando en ese camino surjan las diferencias y estemos en desacuerdo, debemos rebatir siempre a los argumentos y nunca a las personas. Dicho de otro modo, debemos fijarnos y argumentar sobre los usos y no sobre los abusos.

Al hilo de …
Me gustaría dejar claro que los liberales apostamos por los mismos fines que muchos otros: obtener para toda la sociedad el mayor grado de riqueza y bienestar posible, por supuesto, conviviendo en un entorno de paz, justicia y armonía y todas esas cosas tan bonitas.
La diferencia está en que no confundimos el fin y los medios, la meta y el camino.
El principal axioma liberal afirma que los mayores bienes surgen siempre a partir de la colaboración voluntaria entre los seres humanos, es decir, para los liberales, el mejor medio para conseguir incrementar el nivel de vida debe basarse en la cooperación voluntaria y no en la coacción.
Volviendo a nuestro ejemplo inicial, para un liberal, la solución al problema de la vivienda en España nunca puede estar en manos de la Administraciones Públicas, y de hecho, si repasamos atentamente todas las tentativas realizadas en los últimos, digamos, 30 años, comprobaremos que no han hecho sino empeorar la situación.

Enlaces interesantes
Además de recomendaros el libro, que se lee muy bien, añado varios enlaces para conocer mejor estos temas. Hasta pronto.
Reseñas liberales incluye una sobre este mismo libro, aunque el contenido no se solapa con la mía.
Unión Editorial, sección de autores, enumera las principales obras de Ludwig von Mises
Jesús Huerta de Soto es Catedrático de Economía Política y quizá el mayor experto español en von Mises

Reseña del libro "Economía liberal para no economistas y no liberales" de Xavier Sala-i-Martin


Resumen
Xavier Sala-i-Martin repasa en este libro los principales problemas económicos de nuestros días, apostando claramente por la Economía de Mercado como el mejor enfoque para resolverlos. Su prosa es realmente amena, el libro se lee de un tirón, y la capacidad didáctica de Xavier es profunda, de modo que el lector siente en todo momento que le hablan de tú a tú. El autor se esfuerza en fijar en su justo término el papel del Estado en nuestra sociedad: imprescindible cómo árbitro y totalmente prescindible como concursante. El libro incluye una serie de artículos que concretan en el día a día los temas generales tratados en la primera parte y que dan un notable contrapunto práctico al corpus teórico.

Detalle
Acaba de publicarse la edición de bolsillo del libro de Xavier Sala i Martín: Economía liberal para no economistas y no liberales, un título largo para un libro completo y ameno, que en poco más de 200 páginas repasa las cuestiones más actuales y candentes relacionadas con la Economía.
En primer lugar plantea qué cosa sea la Economía y, sobre todo, cuál es la labor que desarrolla un economista de hoy en día, concluyendo principalmente dos cosas: La primera es que la Economía no es un arte adivinatoria, ni son los economistas una nueva clase de augures, y la segunda es que la Economía, como ciencia que es, dispone de su propio laboratorio, la Historia, donde probar y demostrar sus afirmaciones.
En segundo lugar nos habla de las características de la Economía de Mercado, ilustrando los principales conceptos con ejemplos afortunados y recalcando los requerimientos necesarios para que el Mercado pueda existir y funcionar con propiedad. De entre estos requerimientos, destaca la necesidad de información y de libertad para que los intercambios sean realmente provechosos para las dos partes, así como el papel que debe tener la Administración Pública como principal garantía para que el sistema funcione.
El texto revisa a continuación muchos de los temas actuales a la luz de los principios expuestos, incluyendo artículos publicados en la prensa diaria. Como mi intención es que leáis el libro, voy a dejar de contároslo y me voy a centrar en lo que a mí personalmente me sugiere.

Al hilo de …
… la afirmación de Xavier Sala-i-Martín: la Historia es el laboratorio de la Economía, me gustaría compartir las siguientes reflexiones:

1.Cuando hablamos de Economía, podemos y debemos demostrar nuestras hipótesis y teorías.
Debemos situar nuestra discusión en el marco de la realidad, acompañando todas nuestras afirmaciones en el terreno económico de datos reales que permitan o bien contrastar de modo fehaciente nuestras afirmaciones o, al menos, fijar los términos del debate en los hechos que se están produciendo.
En esta línea Xavier Sala i Martín no sólo pone a nuestra disposición un amplio abanico de tablas y gráficos que ilustran sus afirmaciones sino que además nos dirige con tino a las fuentes de dicha información: Banco Mundial, FMI, etc.
Es más, en su propia página web, incluye datos relevantes para el estudio y la comprensión de fenómenos como el desarrollo o la globalización.

2.Debemos usar datos actuales.
Parece mentira, pero con las facilidades de las que disponemos hoy en día, demasiadas veces la información está completamente desfasada.
Con los efectos oscurecidos por este desfase, la iluminación de las causas se presenta difícil. Valgan dos ejemplos:
La natalidad en España no ha parado de crecer desde 1996 y todavía la mayor parte de la gente ni siquiera se ha enterado.
El paro en España aparece en todas las encuestas como la principal preocupación de los españoles y sin embargo, el nivel general de ocupación en España es más que aceptable, a pesar del todavía elevado índice de desempleo femenino.

3.Demasiada gente no lo está haciendo.
Vivimos y sufrimos un gran número de charlatanes que se permiten todo tipo de afirmaciones gratuitas sin rubor alguno. A veces, dichas afirmaciones son falsas sin más, otras muchas no son ni siquiera falsables, es decir, posibles.

El profesor Xavier Sala i Martín nos ofrece en su libro un admirable ejemplo de rigor científico, rechazando toda mística oportunista, ilustrando y demostrando sus aseveraciones con hechos y datos actualizados, como debe ser, como deberíamos hacer todos cada vez que afirmamos algo, como deberíamos exigir siempre que alguien efectúe ciertas afirmaciones en nuestra presencia.
Por todo ello es para mí un placer recomendar sinceramente la lectura de este libro.